Todo viaje comienza con una buena anécdota, y la nuestra era el hecho de tener que pasar 12 horas de pie en un tren. A priori, no parecía nada demasiado complicado, pero claro, cuando entras en el vagón de un tren en el que hay muchos, pero que muchos chinos, de los cuales, un montón no tienen sitio dónde sentarse, y ya para colmo, tú tampoco lo tienes, te empiezas a preocupar.