11 de febrero de 2010

Viaje al Sur. 2010.02.01 Guiyang - Kaili - Lande - Leishan

Hoy toca hablaros sobre todo de Lande. Que es uno de los pueblos de minorías étnicas que visitamos. Realmente, casi se puede decir que es el único que vimos, pues al resto que teníamos planeados, por unas o por otras se truncaron, y sólo hicimos alguna que otra pequeña visita. En Lande se puede decir que visitamos todo el pueblo. Aunque llamarle pueblo a esto es pasarse, ya que se puede decir que es una aldea.

No sé si sabéis, que en china hay muchas minorías étnicas, aunque la mayoría de la población pertenece a los Han. Los Han se han ido comiendo casi todos los pequeños pueblos, imponiendo sus costumbres, así como el idioma. Por ejemplo, lo que nosotros conocemos como idioma chino mandarín, en chino se dice Hanyu, Han (etnia), y Yu (idioma).





Si os digo la verdad, no sé que etnia exactamente era la de Lande, pero pese a que la Lonely Planet decía que era una etnia distinta, yo lo vi bastante Han. Al grano. Tras coger el bus desde Guiyang, nos fuimos a Kaili, ya que no había buses directos a Lande. En Kaili encontramos un bus hacia Lande y allá nos fuimos. El viaje, teníais que haberlo vivido, porque las carreteras, que ni se pueden llamar así, eran lamentables.




Tres horas el primer bus, para no hacer más que 100 Km. El bus iba a menos de 2 metros de un barranco en el que la caida no era nada agradable, así que ya supondréis que íbamos un poco nerviosos, aunque eso no me quitó el sueño y dormí casi todo el camino. En Kaili comimos, un buffet libre de verduras por 6 yuan, vamos, 60 céntimos, una gozada. Además era bastante simpático, ya que la gente se paraba a mirarnos, sobre todo a Carlos a Anna y a mi. Por lo que pudimos deducir era porque no es un destino muy turístico.



Tras dejarnos ver por allí encontramos un bus hacia Lande y nos pusimos en marcha. Éste viaje peor que el anterior, porque para colmo la carretera de la muerte estaba de obras, así que una locura. Llegamos a la parada de Lande, y tras andar poco más de 1 Km ya vimos el pueblo. Es muy bonito, pero se ve que ahora hay más visitas turísticas y hay muchas casas nuevas, así como los caminos. Lo que más me sorprendió es que la gente de allí vive como en el siglo 16, con cosas que hoy en día nos parecería increible. Por ejemplo, vimos que hasta hace un par de años no había sistema de agua para el pueblo, osea, que iban al río para coger agua, ya veis, sin palabras.




Lande, pues bastante bonita, con muchas cosas raras. Ciertamente es difícil de explicar, pues no es que hubiese una cosa rara, sino el ambiente en general. La gente era muy amable, y estaban más o menos acostumbrados a visitas de extranjeros, pues, entre otras cosas, la antorcha olímpica pasó por este recóndito. Las vistas de la zona, una pasada. Como veréis, en esta entrada me he explayado con las fotos, pues me encuentro en Hong Kong, y la conexión a internet es como en el mundo occidental, así que he aprovechado un poco. Bueno, a lo que iba, ahora os dejo un par de fotos para continuar con las cosas del día, que no acaban aquí.


 

 




Dimos unas vueltas y nos pusimos en marcha para Leishan. Y aunque no os lo creais, aún fue peor viaje que el anterior (aunque no el del viaje). No cogimos bus, ya que al llegar a la parada un hombre que tenía una furgoneta nos ofreció llevarnos a Leishan por 10 yuan, así que no lo dudamos. El problema es que la carretera estaba en obras, el tío conducía por donde le daba la gana, y hasta tuvimos que salir y empujar, pues nos habíamos quedado atrapados en una zona en obras en el que el suelo estaba sin asfaltar.



Leishan resultó ser un pueblo bastante grande. Como no había hostel, nos fuimos a un hotel por el que pagamos 20 yuan la noche, un lujo, y nos fuimos a duchar para cenar algo. Cenamos hot pot, comida típica de china, en la que te dan la comida sin hacer y una especie de olla y cocinas a tu gusto. No estuvo mal.

Como no teníamos sueño, nos fuimos a "tomar una cerveza". Los chinos no son de bares ni discotecas, así que propusimos ir a un KTV, que es como un karaoke en España. Normalmente suelen ser de habitaciones privadas a las que vas con los amigos, pero este, además de eso, también tenía una para todo el mundo. Al final resultó que la cerveza se convirtió en unas cuantas, y de eso a cantar éxitos como Elevation, Billie Jean, With or Without You, y, para terminar la noche, agarraos bien los pantalones porque cantamos Bailamos, de nuestro queridísimo Enrique Iglesias. Los camareros del lugar nos invitaron a Anna y a mi a unas cervezas. Se conoce que les gustamos, y ya cerca de la una de la mañana tocó cama, que el viaje aún estaba empezando.

Creo que por hoy bastante.
Un saludo, Agustín.
2010.02.11

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